Lo primero que debe destacarse es que en Venezuela, el control de los aparatos del Estado como instrumentos de poder para hacer valer los intereses de los sectores políticamente dominantes, ha sido clave para impulsar un nuevo esquema político en el que el pueblo realmente se va conformando en un poder que puede.
No obstante es frecuente oír a muchos actores sociales defensores de la propuesta del Estado Comunal, plantear las tensiones presentes entre el Estado tradicional y el poder popular, como una dicotomía entre el poder constituido y el poder constituyente, es decir, como una contradicción antagónica entre el Estado Burgués y el Estado Comunal.
Esta visión solo reconoce un aspecto de la relación dialéctica entre ambos; el aspecto conflictivo, mientras que no visibiliza el otro aspecto que es el de la colaboración, sostenimiento e impulso que el propio Estado brinda al surgimiento de esas nuevas relaciones sociales que se denotan como poder popular o Estado Comunal.
Una verdadera visión dialéctica debe identificar la lógica dual que implica la unidad y lucha entre los dos factores de esa relación, de forma tal que los actores sociales involucrados, o sea, los voceros y voceras promotores y promotoras de las organizaciones de base del poder popular, por una parte, y el funcionariado público comprometido con el surgimiento del Estado Comunal, por la otra, se entiendan como aliados en dicho proceso, en lugar de como adversarios, sin perder de vista que en ambos sectores hay resistencias mutuas que deben ser trabajadas como lo que son; contradicciones no antagónicas en el seno del pueblo.
Es nuestra opinión que el Estado Comunal como nueva relación social niega al Estado burgués superándolo como forma superior de organización social y arropándolo en cuanto parte de su institucionalidad sea integrable en la nueva forma política que asume la sociedad socialista.
O dicho de otra forma: la dialéctica de la relación entre el Estado bajo la forma burguesa actual y el Estado Comunal pone hoy al segundo bajo la protección y tutelaje del primero, pero su dinámica interna hace prever que sostenidamente se invertirá la correlación y la forma nueva del Estado comunal se fortalecerá para arropar e integrar, en primera instancia, la vieja forma en cuanto se integrable para generar una nueva síntesis cuya lógica y dinámica han de conducir hacia la superación definitiva y a largo plazo de todos los vestigios del Estado burgués.
La labor de los revolucionarios y revolucionarias consiste entonces en promover el reconocimiento mutuo entre actores populares e institucionales comprometidos con el socialismo territorial de base comunal, afinar las alianzas entre ambos, identificar las contradicciones entre la vieja forma y la naciente forma del Estado, orientando su resolución a favor de lo nuevo, y con ello acelerar el proceso de implantación de la lógica, la teoría y la practica del nuevo Estado comunal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario